Tipos de correas para perros

Poder llevar a tu perro con correa es fundamental para que podáis salir a pasear de forma cómoda y segura. Existen muchos tipos de correas para perros y es importante que sepas escoger cuál es la más adecuada para este en función de su temperamento, constitución física y para qué la queremos.

 

Por el equipo de ueia

 

Correas para perros – funciones

Hay diferentes tipos de correa de perro con longitudes, anchuras, estilos de lo más variados, todo con la finalidad de adaptarse a diferentes razas, temperamentos y para diferentes usos en la vida cotidiana y el adiestramiento. Pero esencialmente todas las correas para perros tienen el mismo propósito: mantener a tu peludo seguro y bajo control en zonas públicas. Este es un requisito legal por los siguientes motivos:

 

  • Evitar accidentes: es una manera simple y efectiva de mantener bajo control a tu perro y permite evitar accidentes que puedan tanto perjudicar a otros como herirlo.
  • Evitar problemas: evitar que tu perro persiga y asuste a otros animales (por ejemplo, si se cruza con un gato), niños o tal vez las personas con fobia a los perros.
  • Control de sus necesidades: evitar que tu peludo haga sus necesidades en lugares inadecuados.
  • Controlar a tu perro: también es un medio temporal para mantener bajo control a tu peludo, en caso que no le puedas prestar atención durante unos minutos.

 

Aparte de su uso cotidiano, también existen correas pensadas para el adiestramiento, como las correas de ahorque, eléctricas o de pinchos. Ahora bien, no aconsejamos la adquisición de esta clase de correas a aquellas personas que no tengan la formación necesaria para su uso, puesto que su mal uso es un claro agravante para la salud física y psicológica del perro.

 

Si además de buscar una correa, también estás dudando sobre qué collar es el más recomendado para tu perro, te aconsejamos leer: Tipos de collares para perros.

 

Tipos de correas para perros – materiales

Las correas para perros están disponibles en muchos materiales diferentes y cada uno tiene sus propias ventajas e inconvenientes. Veamos cuales son:

 

Correas de nylon para perros

El nylon tiene las ventajas de ser un material relativamente barato, pero a su vez resistente y fuerte. De esta forma, por un precio razonable podemos obtener una correa bastante duradera, de distintos colores y patrones (si es lo que buscamos) y fácil de lavar.

 

Aún así, este material no es recomendado para aquellos perros que muerden la correa, puesto que se estropeará fácilmente. Y además, en caso que no tengas bien sujeto a tu perro y este salga corriendo, podría causarte quemaduras en la mano debido a la fricción.

 

Si tu perro suele tirar mucho de la correa, te aconsejamos leer este otro artículo sobre Consejos para evitar que el perro tire de la correa.

 

Correas de cuero para perros

El cuero también tiene la ventaja de ser resistente y duradero, aunque suele tener precios más elevados. Ahora bien, con el correcto mantenimiento, si lo mantenemos limpio y lo engrasamos de vez en cuando, puede llegar a durarnos toda la vida (puesto que las correas de nylon pueden acabar deshaciéndose con el tiempo).

 

Este material aguanta mejor la mordida que el nylon, sin embargo, sí que puede acabar rompiéndose si es un hábito frecuente en nuestro perro. Generalmente, es más cómodo de agarrar que el nylon y menos abrasivo para la piel.

 

Correas de cadena para perros

Las correas hechas de cadena de metal son muy recomendadas para aquellos perros que siempre mastican su correa. Cabe decir que son más pesadas que las anteriores, en función de la largada de estas, y, por lo tanto, no son del todo adecuadas para perros de tamaño pequeño o cachorros.

 

Correas reflectantes para perros

También existen las correas hechas con materiales reflectantes, las cuales permiten que seamos visibles en caso que se haga de noche. Por este motivo, son adecuadas para aquellos propietarios que solo puedan pasear a sus perros a primera hora de la mañana o en caer la noche y paseen por calles poco iluminadas.

 

Correas para perros estándar

Este es el tipo más común de correa, utilizada usualmente para el paseo diario y la educación básica de nuestro perro. Generalmente, estas suelen presentarse en distintas longitudes, aunque para el paseo diario es recomendable que mida entre 1 y 2 metros para garantizar que puedas controlar a tu perro, pero, a su vez, pueda explorar su alrededor y moverse cómodamente. Una correa igual o menor de 50 cm es desaconsejada, ya que con esta distancia el perro no tiene libertad de movimiento, fomentando así que este tire cuando tenga ganas de oler o curiosear su entorno y, en consecuencia, volviendo el paseo con su amo una actividad más bien frustrante y no placentera.

 

Correas para perros grandes y fuertes

Si buscamos una correa para un perro grande y fuerte, es aconsejable que busquemos una correa ancha, con un agarre cómodo y de un material resistente, para así asegurarnos que, en caso que tire con fuerza, esta no se acabe rompiendo con facilidad.

 

Correas para perros pequeños

Contrariamente, si buscamos una correa para un perro pequeño, no nos interesará tanto la resistencia de esta, ya que no tendrá tanta fuerza (a no ser que tenga la costumbre de morderla). Lo recomendable será, por lo tanto, que esta sea ligera, para así asegurarnos que el perro no tenga que soportar mucho peso con su pequeño cuerpo. Además, es aconsejable el uso de un arnés para perros, ya que este distribuye la fuerza de la correa por todo el cuerpo, no solo en un único punto como en el caso del collar, el cual enfoca toda la tensión el la zona del cuello.

 

Correas para perros ajustables

Las correas ajustables son aquellas que presentan distintos enganches y permiten ser acortadas o alargadas en una distancia fija. Estas correas suelen ser más caras, sin embargo, son bastante aconsejables, ya que nos permite adaptarla a distintas situaciones. Por ejemplo, podemos establecer una distancia corta en circunstancias que sea necesario mantener a nuestro perro a nuestro lado, como en el ascensor, o podemos alargarla tanto como sea posible en espacios en los cuales queramos que nuestro perro pueda tener más libertad de movimiento pero no lo podamos soltar.

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