¿Qué es la hipertensión pulmonar en perros?

La hipertensión pulmonar es un hallazgo patológico generalmente infradiagnosticado en la clínica de pequeños animales, que consiste en el incremento de la presión arterial, sistólica o diastólica, a nivel de la circulación pulmonar. Su aparición se puede deber a múltiples causas, la mayoría de ellas relacionadas con alteraciones cardiacas o pulmonares, lo que condiciona no solo el diagnóstico, sino también el tratamiento de esta alteración.

Por el equipo de ueia

¿Qué es la hipertensión pulmonar en perros?

Antes de definir lo que es la hipertensión pulmonar, es preciso explicar a grandes rasgos cómo funciona el sistema cardiovascular, formado por el aparato circulatorio (con arterias, venas y capilares) y el corazón. El sistema cardiovascular se divide en dos circuitos: la circulación general o sistémica y la circulación pulmonar. La finalidad de la circulación general es vehicular la sangre oxigenada a los tejidos, mientras que la finalidad de la circulación pulmonar es vehicular la sangre desoxigenada hasta los pulmones para que se reoxigene de nuevo. Ambos circuitos confluyen y se cruzan a nivel del corazón, integrado por dos cámaras izquierdas (aurícula izquierda y ventrículo izquierdo, que comunican entre sí) y dos cámaras derechas (aurícula derecha y ventrículo derecho, que también comunican entre sí). A la aurícula izquierda le llega sangre oxigenada de la circulación pulmonar, la cual pasa al ventrículo izquierdo, desde donde se distribuye a todos los tejidos por medio de la circulación general. A la aurícula derecha le llega sangre desoxigenada de la circulación general, que pasa al ventrículo derecho desde donde se distribuye a los pulmones, por medio de la circulación pulmonar, para ser oxigenada de nuevo.

Una vez que conocemos los dos tipos circulación que existen, podemos proceder a definir la hipertensión pulmonar, la cual consiste en un incremento de la presión arterial a nivel de la circulación pulmonar.

Tipos de hipertensión pulmonar en perros

La hipertensión pulmonar puede ser de dos tipos:

  • Hipertensión pulmonar primaria o idiopática: cuando no se conoce la causa que la origina
  • Hipertensión pulmonar secundaria: cuando aparece como complicación de otras enfermedades. Es la más frecuente.

A su vez, la hipertensión pulmonar secundaria se puede clasificar en tres grupos en función de su etiología:

  • Hipertensión pulmonar hipercinética: se produce por el aumento del flujo sanguíneo al pulmón, generalmente debido a malformaciones vasculares que permiten el paso de sangre del lado izquierdo al lado derecho del corazón.
  • Hipertensión pulmonar pasiva: se produce por dificultad en el drenaje venoso pulmonar, generalmente como consecuencia de una insuficiencia cardiaca izquierda.
  • Hipertensión pulmonar angioclusiva:se produce debido al aumento de la resistencia vascular del pulmón. Es el tipo de hipertensión pulmonar grave más frecuente.

Síntomas de la hipertensión pulmonar en perros

El cuadro clínico asociado a la hipertensión pulmonar puede ser variable. En los perros con hipertensión pulmonar leve, es frecuente que los únicos signos clínicos que se observen sean los asociados a la patología primaria que origina la hipertensión.

En los pacientes con hipertensión pulmonar moderada o grave, las manifestaciones clínicas que se pueden observar son:

  • Las propias de la patología primaria que está originando la hipertensión.
  • Tos.
  • Intolerancia al ejercicio.
  • Disnea (dificultad respiratoria): inicialmente puede producirse únicamente disnea de esfuerzo, pero en casos graves se puede observar disnea en reposo.
  • Cianosis: coloración azulada de las mucosas.
  • Síncope: son episodios que cursan con la pérdida de consciencia repentina, seguida de una recuperación, completa y habitualmente súbita. Suelen producirse por situaciones de excitación o ejercicio físico intenso, aunque en casos graves, un simple paseo o la subida de algunos escalones pueden desencadenarlos.
  • Cuando se asocie a la presencia de insuficiencia cardiaca congestiva derecha, se puede observar distensión abdominal por ascitis, distensión yugular, pulso yugular y derrame pleural.

Causas de la hipertensión pulmonar en perros

Las causas específicas que pueden originar hipertensión arterial en perros se clasifican en los siguientes grupos de enfermedades:

  • Enfermedades que causan un aumento de presión en la aurícula izquierda: en casos de insuficiencia cardiaca izquierda por enfermedad degenerativa de la válvula mitral o cardiomiopatía. Dan lugar a una hipertensión pulmonar pasiva.
  • Enfermedades que producen una sobrecarga de volumen a nivel de la circulación pulmonar: por malformaciones vasculares como comunicación interauricular (persistencia del foramen de Botal), comunicación interventricular y conducto arterioso persistente (CAP). Dan lugar a una hipertensión pulmonar hipercinética.
  • Enfermedades obstructivas de la circulación pulmonar: como dirofilariosisangiostrogilosis, neoplasia, septicemia, anemia hemolítica autoinmune, hiperadrenocorticismo, síndrome nefrótico y coagulación intravascular diseminada (CID). Dan lugar a una hipertensión pulmonar angioclusiva.
  • Enfermedades pulmonares crónicas: como enfermedad intersticial pulmonar, enfermedades obstructivas crónicas o estancia crónica a elevadas alturas. Estas situaciones producen una disminución de la presión arterial de oxígeno, lo que produce una vasoconstricción de las arteriolas pulmonares y origina una hipertensión angioclusiva.

Diagnóstico de la hipertensión pulmonar en perros

El diagnóstico presuntivo de la hipertensión pulmonar se puede realizar por medio de:

  • Historia clínica y anamnesis: los cuidadores suelen describir un cuadro clínico caracterizado por intolerancia al ejercicio, disnea, tos, síncopes, etc.
  • Exploración física: en la exploración general se pueden detectar signos como distensión abdominal por ascitis o disnea en reposo. En la auscultación cardiopulmonar se pueden detectar soplos.
  • Radiografía torácica: se puede detectar dilatación de las cámaras derechas del corazón, del tronco pulmonar y de las arterias pulmonares, así como infiltrados pulmonares. Además, se podrán observar manifestaciones propias de la patología primaria que origina la hipertensión.
  • Análisis laboratorial: especialmente importante en los casos de dirofilariosis y angiostrongilosis.
  • Electrocardiograma: en la mayoría de pacientes con hipertensión pulmonar el electrocardiograma es normal, aunque en casos severos se pueden observar ondas P altas y picudas, ondas S profundas y desvío de eje a la derecha.
  • Ecocardiografía bidimensional y modo M: en pacientes con hipertensión de moderada a severa se puede observar hipertrofia y dilatación del ventrículo derecho, así como dilatación de la arteria pulmonar. Sin embargo, hay pacientes con hipertensión pulmonar que no manifiestan alteraciones ecocardiográficas, por lo que un resultado negativo en esta prueba no debe hacer descartar la hipertensión pulmonar.

Todos estos pasos ayudan a orientar el diagnóstico. Sin embargo, para alcanzar el diagnóstico definitivo de hipertensión pulmonar en perros se debe demostrar el incremento de la presión a nivel de la circulación pulmonar. La presión sistémica, es decir, la presión que existe a nivel de la circulación general, se puede determinar con facilidad tanto empleando técnicas invasivas como no invasivas. Sin embargo, la determinación de la presión pulmonar es más compleja. Las técnicas invasivas no son de utilidad dado que el sistema arterial pulmonar no es accesible de forma directa, salvo por cateterización cardiaca. Por ello, se deben recurrir a las técnicas no invasivas, como el estudio ecocardiográfico Doppler, que permite estimar las presiones de la arteria pulmonar.

En concreto, la ecocardiografía Doppler permite el diagnóstico de la hipertensión pulmonar al detectar un elevado valor de la velocidad de la sangre en la regurgitación tricúspide o pulmonar. Se considerarán valores de hipertensión pulmonar aquellos en los que la velocidad de regurgitación tricúspide sea mayor de 2,4 m/s y aquellos en los que la velocidad de regurgitación pulmonar sea superior a 2 m/s.

Tratamiento de la hipertensión pulmonar en perros

Para abordar el tratamiento de la hipertensión pulmonar en perros se deben tener en cuenta los siguientes puntos:

  • Tratamiento de soporte: su objetivo es controlar la patología primaria y sus complicaciones.
  • Tratamiento con vasodilatadores arteriales pulmonares: cuando el tratamiento de soporte consigue controlar la patología primaria pero persiste la hipertensión pulmonar y la clínica asociada a ella, se deben administrar vasodilatadores arteriales pulmonares, como el sildenafil.
  • Tratamiento de la insuficiencia cardiaca congestiva derecha (cuando exista).

Prevención de la hipertensión pulmonar en perros

Como hemos explicado en este artículo, la hipertensión pulmonar puede estar originada por múltiples causas. Prevenir su aparición es una cuestión difícil o incluso imposible en algunos casos, dado que hay animales con una fuerte predisposición por raza o edad a desarrollar enfermedades que originan de forma secundaria la hipertensión pulmonar.

El hecho de que prevenir la aparición de hipertensión pulmonar sea difícil hace que sea especialmente importante realizar un diagnóstico temprano de las patologías que pueden originar la hipertensión, a fin de instaurar un tratamiento adecuado cuanto antes y evitar complicaciones. En este sentido:

  • En los perros de razas pequeñas y edad avanzada, los cuales tienen especial predisposición a sufrir enfermedad degenerativa de la válvula mitral, se deben realizar chequeos periódicos para detectar cuanto antes la enfermedad y prevenir la aparición de hipertensión pulmonar.
  • En los cachorros es importante realizar una buena auscultación cardiopulmonar a edades tempranas, a fin de detectar anomalías congénitas que puedan ser causa de hipertensión pulmonar.
  • Los perros que viven en zonas de gran altitud con respecto al nivel del mar se deben monitorizar periódicamente para prevenir los efectos de la baja presión arterial de oxígeno.

Fuentes consultadas

  • Marco, T. (2012). Hipertensión pulmonar arterial. Canis et Felis; 118:98-118
  • Serrano, B., Carretón, E., Montoya-Alonso, J.A. (2015). Actualización en hipertensión pulmonar arterial en perros. Canis et Felis; 133:70-83
  • Silva, A.C., Oberlender, G., Mantovani, M.M., Muzzi, R., Pereira, L.J., Zangeronimo, M.G. (2014). Eficacia de la terapia con sildenafilo para el tratamiento de la hipertensión pulmonar en perros: revisión sistemática. Arch. Med. Vet. Vol.; 46(2)

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