¿Por qué mi perro me da mordisquitos?

Todo aquel que sea o haya sido tutor de un perro sabrá que los canes, especialmente los cachorros y aquellos que se encuentran en la etapa adolescente, lo mordisquean todo y también nos propinan, de vez en cuando, pequeños mordiscos a nosotros cuyo significado puede tener distintas interpretaciones en función del contexto y de la relación que exista entre el perro y el tutor. 

 

Por el equipo de ueia

 

¿Qué significan los mordisquitos de los perros?

Los perros utilizan su boca para mucho más que masticar y portar objetos: es un medio de expresión, comunicación y exploración del entorno. Muchas veces tendemos a pensar que algunos comportamientos que realizan los canes son extraños, patológicos o carecen de sentido, pero lo cierto es que ellos se comunican de manera muy distinta a como lo hacemos los seres humanos y cuentan con un repertorio conductual muy amplio, característico de su especie y, por tanto, completamente normal. Entre estos comportamientos típicos de los perros se encuentran los mordiscos que, dependiendo del contexto donde aparezcan, su intensidad y la emoción que esté sintiendo el animal, pueden tener un significado u otro.

 

Evidentemente no es lo mismo que un can nos agarre suavemente la mano con sus dientes a que nos de repetidos mordiscos en los pies mientras caminamos. Cada conducta tiene su explicación e intenta expresar algo que nosotros, como tutores, deberíamos aprender a interpretar correctamente.

 

Mi perro me da pellizcos con los dientes, ¿por qué?

Existe un tipo de mordisquito muy característico de los perros que es aquel que dan en forma de pequeños pellizcos rápidos utilizando solo los incisivos superiores e inferiores, es decir, los dientes de la parte delantera de su boca. Esta conducta la llevan a cabo con la mandíbula prácticamente cerrada y da la sensación de que estén castañeando los dientes, como hacemos nosotros cuando tenemos frío. Lo curioso es que no solamente lo hacen con sus tutores y otros humanos, sino que también pueden realizarlo sobre objetos, otros animales o sobre ellos mismos y todo ello tiene su explicación.

 

Si tu peludo te pellizca con sus dientes y comienza a propinarte pequeños mordisquitos rítmicos y rápidos de manera muy delicada, ¡no te preocupes!, no es nada malo, al contrario, es una forma de expresarte afecto. Generalmente, lo hacen en momentos de relajación, cuando están descansando tranquilamente junto a ti y suele ir acompañado de lametones esporádicos. Cuando este comportamiento lo tienen con otros animales, sean o no perros, significa que tienen una buena relación, pues igualmente es una forma de demostrar cariño y es muy frecuente observarlo entre las perras y sus cachorros. De esta forma, si tu perro te mordisquea con los dientes frontales tal y como acabamos de describir, sin duda alguna te adora y quiere que lo sepas.

 

Por otro lado, cuando los perros se mordisquean a sí mismos de esta forma, lo hacen, generalmente, para rascarse o quitarse algún parásito (por ejemplo, una pulga) o cualquier pequeño objeto que se le haya podido clavar o enganchar en el pelo. Es frecuente observarles pellizcándose los flancos, el trasero o las patas. Si ves que tu perro se rasca mucho de esta forma, asegúrate de desparasitarlo correctamente y de ofrecerle suficiente estimulación ambiental, pues en ocasiones el rascado excesivo es consecuencia del estrés o el aburrimiento.

 

También es posible que hayas visto a tu perro mordisquear de esta curiosa forma una manta, un peluche o su propia cama. En este caso, el comportamiento recibe el nombre de “reflejo de succión” y es una conducta instintiva que los perros desarrollan cuando son cachorros, en su etapa de lactancia. El movimiento de su boca sobre el objeto es muy similar al que hacen los perritos cuando toman leche de su madre y no tiene nada de malo o patológico, es simplemente un hábito que algunos adultos conservan y que realizan en momentos de relajación.

 

¿Qué hacer si mi perro me da mordisquitos?

Si tu peludo te da este tipo de pellizquitos cariñosos, ¡jamás le regañes! pues lo único que está haciendo es mostrarte aprecio. Por lo general, los canes son muy delicados cuando llevan a cabo este comportamiento y controlan la potencia con la que te muerden, por lo que lo habitual en estos casos es que tu perro te muerda sin apretar los dientes. Pero si tu peludo lo hace con demasiada intensidad, simplemente aparta un poco tu mano y continúa acariciándole, el perro no insistirá.

 

Ahora que sabes por qué tu perro te da mordisquitos y que, en caso de ser la muestra de afecto la causa, no debes hacer nada, vamos a ver cómo actuar en los demás casos:

  • Mordisquitos para llamar la atención

Por supuesto, si el tipo de mordiscos que te da tu perro responde a otro tipo de motivación, tu forma de actuar también será diferente. Por ejemplo, si el can se ha habituado a agarrarte la mano con la boca o a tirar de tu ropa para que le hagas caso o juegues con él y a ti te desagrada este comportamiento, puedes someterlo a un proceso de extinción para, después, sustituirlo por otro más adecuado. Para ello, debes evitar reforzar a tu perro si te mordisquea, es decir, no le puedes prestar atención en ese momento. Tampoco le regañes, pues, si lo haces, el can también estaría consiguiendo su objetivo: que dejes de hacer lo que estás haciendo y centres tu atención en él.

 

Cuando el perro perciba que su comportamiento ya no le ofrece el mismo resultado que antes, probablemente ocurra un fenómeno llamado “pico” o “explosión” de conducta, que consiste en que la acción que queremos eliminar (los mordisquitos) aumenta de forma exagerada su frecuencia, duración o intensidad. Es decir, al no prestar atención al perro, este comienza a mordernos todavía más. La explosión de conducta es completamente normal cuando estamos llevando a cabo un proceso de extinción, pues el animal no entiende por qué su comportamiento ya no está siendo reforzado y lo intenta con más intensidad. Pasado un tiempo, finalmente comprende que no va a obtener nuestra atención de esa forma y la conducta tiende a desaparecer. Por supuesto, siempre que dejamos de reforzar un comportamiento, tenemos que comenzar a reforzar otro diferente para que el perro tenga una alternativa de acción.

  • Mordisquitos como parte del juego

Por otra parte, si tu perro te muerde como parte de un juego o si es un cachorro y todavía está explorando el mundo que le rodea, no tienes de qué preocuparte, pues este comportamiento es totalmente natural y es sano que el animal lo lleve a cabo. Ahora bien, si tu peludo es muy bruto y te llega a hacer daño con sus dientes, es aconsejable que le enseñes desde pequeño a inhibir su mordida y que tengas siempre a mano peluches, cuerdas o juguetes mordedores que le puedas ofrecer a modo de intercambio cada vez que se excite o se vuelva demasiado brusco jugando. A continuación, te dejamos algunos artículos que te pueden resultar útiles en este sentido:

  • Mordisquitos por incomodidad

Por último, si sospechas que tu perro te da pequeños mordiscos porque se siente incómodo, es importante que respetes su espacio y no lo fuerces a interactuar contigo si en ese momento no le apetece. En este sentido, es recomendable intentar identificar el motivo por el cual tu perro puede sentirse tenso o estresado y aprender sobre lenguaje canino para poder comunicarte eficazmente con él y mejorar vuestro vínculo.

Compartir

Compartir en facebook
Compartir en whatsapp

Más artículos

Utilizamos cookies propias y de terceros para obtener datos estadísticos de la navegación de nuestros usuarios y mejorar nuestros servicios. Si aceptas o continúas navegando por el sitio web, consideramos que aceptas y autorizas el uso de cookies.    Más información
Privacidad