Alternativas a los corticoides en perros

Los corticoides son fármacos ampliamente utilizados en medicina veterinaria. Sus potentes efectos como antiinflamatorios e inmunosupresores son beneficiosos, y en muchos casos necesarios, para el tratamiento de diversas enfermedades. Sin embargo, su uso conlleva la aparición de una serie de efectos adversos que, aunque previsibles, no son evitables.

Los corticoides son tratamientos sintomáticos, es decir, sirven para controlar los síntomas asociados a determinadas patologías, pero una vez finalizada la administración del fármaco, la patología de base puede reaparecer dado que no tratan la causa subyacente. Aunque el uso de estos corticoides sea imprescindible para el tratamiento de muchas patologías, es conveniente revisar las posibles alternativas a estos fármacos para así limitar su uso a aquellas situaciones que lo requieran.

 

Por el equipo de ueia

 

Otros fármacos antiinflamatorios

Los corticoides cuentan con un poderoso efecto antiinflamatorio, por ello una de las principales alternativas es otros fármacos que también presenten dicho efecto. Dentro de este grupo destacan los Antiinflamatorios no Esteroideos, también denominados AINEs. En los perros, algunos de los AINEs más empleados son el meloxicam, el carprofeno, el firocoxib y el robenacoxib.

 

Los AINEs poseen un efecto antiinflamatorio menor al de los corticoides dado que actúan a un nivel más bajo de la cascada de la inflamación (la denominada “cascada del ácido araquidónico”). En concreto, actúan inhibiendo las enzimas COX-1 y/o COX-2 y, en algunos casos, la enzima 5-lipooxigenasa.

 

A pesar de que los AINEs son antiinflamatorios menos potentes, tienen la ventaja de que, de forma paralela al efecto antiinflamatorio, ofrecen un efecto analgésico, antipirético, antiagregante plaquetario y antirreumático. Además, se ha demostrado que pueden actuar como antiendotóxicos, condroprotectores e incluso como anticancerígenos. Por ello, los AINEs pueden resultar una buena alternativa a los corticoides para el tratamiento de las inflamaciones leves o moderadas que además van acompañadas de un dolor moderado.

 

¿Cuándo sustituir los corticoides por AINEs?

A continuación, explicamos las principales situaciones en las que el uso de AINEs puede sustituir al uso de corticoides en los perros:

 

Tratamientos postoperatorios: en la mayoría de cirugías, es suficiente con instaurar un tratamiento postquirúrgico con AINEs para tratar la inflamación leve o moderada asociada a la operación. No obstante, algunas cirugías más agresivas (como las enucleaciones o algunas cirugías a nivel de la laringe) requieren un tratamiento antiinflamatorio más potente, siendo imprescindible la administración de corticoides.

Inflamaciones agudas: como artritis, cólicos o procesos postraumáticos (por atropellos, caídas o peleas entre perros). Los AINEs son especialmente efectivos en inflamaciones agudas, ya que inhiben la formación de prostaglandinas, unas moléculas proinflamatorias que se generan en grandes cantidades en los procesos agudos.

 

Contraindicaciones de los corticoides: el empleo de corticoides está contraindicado en diversos procesos, como por ejemplo en caso de enfermedades infecciosas, diabetes mellitus, úlceras corneales y gastrointestinales. En los animales que sufran alguna de estas alteraciones y requieran un tratamiento antiinflamatorio, deberá recurrirse al empleo de AINEs al estar contraindicados los corticoides.

 

La dosis de AINEs que se debe administrar a los perros dependerá del fármaco concreto. Además, para evitar los efectos secundarios asociados al uso de estos fármacos, el veterinario/a que instaure el tratamiento con AINEs deberá ajustar la dosis hasta alcanzar la “dosis mínima efectiva”. Es decir, la dosis más baja que tenga efecto en cada paciente, la cual puede llegar a ser inferior a la dosis recomendada. Esta dosis mínima efectiva puede variar con el tiempo, por lo que resulta necesario realizar revisiones periódicas para ir ajustando la dosis a las necesidades del paciente.

 

Otros fármacos inmunosupresores

Los corticoides administrados a dosis altas tienen un efecto inmunosupresor. Habitualmente, son los primeros fármacos que se emplean para tratar enfermedades que requieren una terapia inmunosupresora debido a su bajo coste y a su efecto rápido y eficaz. Sin embargo, es relativamente frecuente que los perros que requieren este tipo de tratamiento respondan solo a algunos fármacos inmunosupresores o dejen de responder a los mismos a medida que el tratamiento avanza. Por ello, es necesario disponer de otras alternativas farmacológicas que permitan sustituir la terapia con corticoides cuando esta no es efectiva.

 

Algunos de los fármacos inmunosupresores empleados en medicina veterinaria son la azatioprina, la ciclosporina, la ciclofosfamida, el micofenolato de mofetilo, la leflunomida y el danazol. Las desventajas que presentan estos fármacos con respecto a los corticoides son, por una parte, que la mayoría tienen un coste muy elevado, y por otra parte, que los efectos suelen aparecer de forma más tardía que con los corticoides. No obstante, en aquellas situaciones en las que los corticoides no sean efectivos o estén contraindicados, se deberá recurrir a este tipo de fármacos.

 

¿Cuándo sustituir los corticoides por otros inmunosupresores?

En concreto, las situaciones en las que se puede recurrir al uso de estos fármacos inmunosupresores son las siguientes:

 

Enfermedades inmunomediadas o autoinmunes: son aquellas patologías en las que el sistema inmunitario ataca y destruye componentes propios del organismo al reconocerlos como extraños. En los perros, algunas de las enfermedades autoinmunes más frecuentes son la artritis reumatoide, la anemia hemolítica inmunomediada, el lupus eritematoso sistémico y el pénfigo foliáceo. En todas estas patologías es necesaria una terapia inmunosupresora que reduzca la respuesta exacerbada que el sistema inmunitario produce frente a las células propias del organismo.

Trasplantes: del mismo modo, los trasplantes de órganos también requieren un tratamiento inmunosupresor para evitar que el sistema inmunitario actúe frente a la introducción de un órgano o tejido que le resulta ajeno.

En cualquier caso, las terapias inmunosupresoras serán siempre prescritas por un veterinario/a especialista, que seleccionará el fármaco más apropiado para el animal y detallará la dosis y el plan terapéutico.

 

Antiinflamatorios naturales

Además de los tratamientos farmacológicos, también existen algunas sustancias naturales o remedios caseros que pueden ayudar a controlar algunos procesos inflamatorios. Como es lógico, el efecto antiinflamatorio no será comparable con el que puedan producir los corticoides, pero sí que pueden resultar útiles para aliviar algunos procesos inflamatorios, especialmente si tiene un carácter leve.

 

Entre los antiinflamatorios naturales aptos para estos animales, podemos destacar los siguientes como alternativas a los corticoides en perros:

 

Cúrcuma: esta especia contiene curcumina, un principio activo que ofrece un buen efecto antiinflamatorio. Se puede añadir a la ración del animal, a razón de 15-20 miligramos por kg de peso.

Árnica montana: la raíz de esta planta contiene derivados del timol, los cuales presentan efecto antiinflamatorio. Se puede encontrar en forma de pomadas, para su administración tópica, o en forma de cápsulas, para su administración por vía oral.

Ácidos grasos omega 3: la forma más sencilla de incluir estos ácidos grasos en la dieta de nuestro perro es añadiendo algún pescado azul a su ración. No obstante, también se puede aportar por medio de suplementos nutricionales a base de aceite de pescado.

Harpagofito: la raíz de esta planta contiene diversos iridoides (harpagósido, harpágidos, procumbósido) que aportan buenos efectos analgésicos y antiinflamatorios. Es especialmente útil para el tratamiento de artritis.

Frío (crioterapia): se puede emplear en inflamaciones agudas gracias a su efecto antiinflamatorio local (por vasoconstricción y reducción del metabolismo). Se puede aplicar por medio de bolsas de hielo o compresas frías.

Recuerda que para seleccionar la mejor alternativa a los corticoides en perros es necesario contar con el asesoramiento de un profesional, tras haber evaluado el caso concreto de tu can.

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