10 cosas que no debes hacer con tu perro

Los perros son, sin lugar a dudas, los mejores y más leales amigos que un hombre podría tener. Nuestros peludos están siempre preparados para acompañarnos en todas nuestras aventuras y desventuras, sin la necesidad de hablar para hacernos sentir que comprenden perfectamente cada uno de nuestros estados de ánimo.

Sin embargo, hay algunas cosas que los perros odian de los seres humanos, ya sea porque les genera incomodidad o porque no entienden nuestra forma de actuar y demostrar afecto en muchas ocasiones. Si nos dedicamos a entender mejor el lenguaje y la comunicación de nuestros perros, sabremos identificar sus preferencias y expresar nuestro afecto de una manera que ellos también puedan disfrutar y correspondernos.

 

Por el equipo de ueia

 

  1. No respetar las libertades básicas del bienestar animal

Así como nosotros, los perros necesitan tener ciertas libertades y derechos básicos para poder disfrutar una vida sana, digna y feliz. Conocer y respetar las 5 libertades del bienestar animal será el pilar fundamental sobre el cual podrás construir una relación positiva con tu peludo, basada en la confianza y en el afecto mutuo. Por ello, ignorar sus necesidades y derechos básicos es definitivamente una de las cosas que no debes hacer con tus perros.

 

Las 5 libertades del bienestar animal son:

 

  • Libre de sed, hambre y malnutrición
  • Libre de disconfort
  • Libre de dolor y enfermedad
  • Libre de expresarse

 

  1. Enfadarte porque tu perro es un perro

Sí, tu perro te saltará encima cuando regreses al hogar y te ensuciará la ropa. Sí, te babeará la casa, el sillón y hasta tu cara, y tendrás que limpiar mientras él te mira con la cara más inocente del planeta. Sí, los cachorros pueden morder algunos de tus zapatos, medias y hasta muebles porque le están creciendo los dientes, o porque no están acostumbrados a quedarse solos en el hogar. Sí, tu perro tendrá olor a perro porque su organismo es distinto al nuestro y si lo bañas excesivamente perjudicarás su salud. Sí, tu perro olerá el culo de otros perros para socializar, querrá salir a pasear a cada rato, te pedirá caricias y deseará dormir contigo para sentirse seguro…

 

En resumen, tu perro será un perro y lo único que jamás hará es: pedirte permiso para amarte incondicionalmente… Los perros son así y, por ello mismo, siempre son auténticos y absolutamente encantadores cuando se expresan. A veces, necesitarás tomarte cinco o diez minutos, respirar bien hondo y calmarte… Pero jamás debes enfadarte, ni mucho menos castigar o reprender a tu mejor amigo por ser lo que es: ¡un perro!

 

  1. Humanizarlo o querer cambiar su forma de ser

Como hemos mencionado en el apartado anterior, tu perro es un perro, no una persona, y mucho menos un bebé. Ello no significa que una especie sea superior o inferior, sino que cada una tiene su propio organismo, su propia personalidad y, en consecuencia, sus propias necesidades. Aunque pueda parecer que un perro humanizado tiene muchos “lujos y regalías”, lo cierto es que este perro sufre porque no puede expresarse libremente.

 

Como tutores, es nuestra más bella misión y responsabilidad aprender a respetar y querer a nuestros perros por su propia forma de ser, en todas sus similitudes y diferencias con los seres humanos. Por supuesto, está perfecto que dediques tiempo y trates tus peludos con todo el amor y cariño que tienes para brindarles, pero recuerda siempre que humanizar a un perro significa no respetar las necesidades de su cuerpo y de su mente.

 

  1. Permitirle todo y no educarlo correctamente

Al adoptar a un perro, debes ser consciente de que, además de amarlo, mimarlo y divertirte con él, también necesitarás educarlo. Desafortunadamente, muchas personas ignoran que la educación es una parte esencial de la tenencia responsable. Y, con mucha frecuencia, vemos perros siendo abandonados por sus familiares por presentar problemas de conducta, que casi siempre están asociados a una mala educación y a una socialización deficiente.

 

Educar a tu perro te permitirá enseñarle las normas del hogar para fomentar una convivencia sana y segura para todos los integrantes de la casa. De esta manera, podrás prevenir numerosos problemas de comportamiento y accidentes domésticos. Pero ello no es todo: el adiestramiento es, en definitiva, el mejor ejercicio que puedes brindar a tu mejor amigo para estimularlo a nivel físico, cognitivo, emocional y social.

 

  1. Castigarlo física o emocionalmente

Erróneamente, la humanidad ha creído por muchos años que los castigos físicos o emocionales tendrían alguna función educativa. Pero afortunadamente, hoy ya sabemos que cualquier forma de violencia es totalmente contraproducente para el aprendizaje de todas las especies.

 

Si queremos educar a un perro, jamás debemos recurrir a la fuerza física, y mucho menos a la humillación psicológica. Golpear a tu perro, castigarlo, encerrarlo, gritarle, ofenderle, regañarle… Todas estas “técnicas” (que nada tienen de educativas) exponen tu peludo a emociones muy negativas, como el miedo y el estrés. Un perro que tiene miedo, está asustado y no confía en su propietario no solo tendrá enormes dificultades para concentrarse y aprender, sino también podrá adoptar una postura defensiva y hasta llegar a atacar al sentirse amenazado.

 

  1. Abandonarlo, encerrarlo o ignorarlo

El abandono de perros y otros animales de compañía es una triste realidad que vivimos en nuestros día a día. En la gran mayoría de los casos, un abandono puede ser evitado si todos creamos conciencia a la hora de adoptar a una mascota.

 

Un perro es un animal inteligente y sensible que requiere tiempo y espacio para desarrollarse correctamente. Además, para alimentarlo, llevarlo al veterinario, vacunarlo, desparasitarlo y proporcionarle otros cuidados esenciales, como una higiene bucodental, juguetes para estimularlo física y mentalmente, objetos para pasear y proporcionarle bienestar (correa, bozal, etc.), también será necesario tener cierta solvencia económica. Por todo ello, adoptar a un perro requiere una planificación previa y mucha responsabilidad.

 

  1. Divertirte provocándole emociones negativas

Hay muchas cosas curiosas que hacen los perros que pueden provocarnos curiosidad y hasta hacernos reír. Pero no debemos hacer que nuestro perro se sienta incómodo, nervioso o se enfade solo para divertirnos por un momento. En realidad, exponer nuestros mejores amigos a contextos de elevado estrés, miedo o ansiedad no debería darnos tanta gracia… Si a tu perro no le gusta que le soples o se siente incómodo cuando lo intentas abrazar, simplemente respétalo y no lo hagas.

 

  1. Llevarlo al veterinario solo cuando está enfermo

Lógicamente, si observas cambios en la conducta o en el aspecto de tu perro, no debes dudar antes de llevarlo a la clínica veterinaria. No obstante, también es esencial realizar consultas preventivas al veterinario cada seis meses para verificar el estado de salud de tu peludo. También será esencial respetar su carta de vacunación y desparasitarlo periódicamente.

 

Todos los perros, ya sean mestizos o de raza definida, necesitan y merecen contar con una adecuada medicina preventiva para mantenerse libre de enfermedades y problemas de comportamiento. Recuerda también que una nutrición completa y equilibrada, la debida estimulación física y mental, una higiene bucodental reforzada, y un ambiente seguro y positivo son indispensables para preservar la buena salud de tu mejor amigo.

 

  1. Regañarlo horas después de hacer algo inapropiado

Cuando regañas a tu perro, le haces experimentar un contexto de elevado estrés, miedo y ansiedad. Estas emociones impactan muy negativamente en su salud mental y, en consecuencia, en su comportamiento. Por ello, muchos perros pierden el control sobre sus propias reacciones y pueden llevar a cabo actos involuntarios, como orinarse cuando le regañas.

 

Si has adoptado a un perro recientemente, debes estar especialmente atento a estas conductas, ya que pueden ser una señal de que el perro no ha sido debidamente socializado o ha sufrido abusos físicos y emocionales.

  1. Darle alimentos inapropiados o peligrosos

Proporcionar una alimentación completa y equilibrada significa no solo cuidar su salud, sino también respetar las necesidades de su cuerpo y de su mente. Tu peludo necesita alimentarse de forma equilibrada para desarrollarse correctamente y poder disfrutar una vida activa y feliz en tu compañía.

 

Hay muchos alimentos prohibidos para los perros que nosotros solemos consumir regularmente, como el chocolate, el azúcar, la sal, y hasta ciertas frutas y verduras que pueden resultar tóxicas para nuestros mejores amigos. Además, su organismo no está preparado para asimilar frituras, comidas industrializadas o golosinas artificiales (caramelos, gomas de mascar, etc.)

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